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Cómo elegir la embocadura adecuada para tu caballo
En nuestros artículos y conversaciones con los clientes prestamos mucha atención a elegir la cabezada adecuada, encontrar la talla correcta y ajustarla bien. Como taller de guarnicionería especializado en equipo de cuero artesanal, queremos ayudar especialmente a nuestros clientes a tomar decisiones informadas sobre estos aspectos. Sin embargo, si utilizas una embocadura, elegir la adecuada es igual de importante para que tu caballo se sienta lo más cómodo posible con su nueva cabezada.
La elección de la embocadura puede dividirse en dos etapas: seleccionar el tipo y escoger la talla correcta. Además de una determinada longitud, cada embocadura tiene un grosor. Se suele creer que cuanto más gruesa es, más suave resulta. Esto es cierto hasta cierto punto, pero no cuenta toda la historia.
El espacio disponible entre el maxilar y la mandíbula en la zona donde se coloca la embocadura varía de un caballo a otro. La embocadura no debería ejercer presión entre ambos cuando la boca está en una posición neutra. Si es demasiado gruesa para el caballo, provoca una presión constante. Esto puede resultar extremadamente doloroso, especialmente si la muserola impide que el caballo abra la boca.
Por tanto, una embocadura demasiado gruesa puede ser tan incómoda y dolorosa como una demasiado fina. ¿Cómo puedes orientarte sobre el grosor que podría resultar cómodo para tu caballo?
Existe una prueba sencilla que, aunque es orientativa y poco precisa, puede darte una idea básica del grosor adecuado. Además, no requiere herramientas adicionales. Junta los dedos índice y corazón e introdúcelos en la boca del caballo, en la zona donde se coloca normalmente la embocadura.
- Si notas presión sobre ambos dedos, lo que indica que hay poco espacio entre el maxilar y la mandíbula, se recomienda una embocadura más fina, de 14–16 mm.
- Si no notas presión, una embocadura más gruesa, de 16–18 mm, podría ser adecuada.
Cómo elegir la talla de embocadura para tu caballo
Para medir la longitud de embocadura que necesita tu caballo, puedes utilizar herramientas específicas de medición, que suelen estar disponibles a través de criadores y profesionales del ajuste de embocaduras, o simplemente una cuerda suave y una cinta métrica.
- Pasa la cuerda por la boca del caballo, en el lugar donde se colocaría la embocadura. Una embocadura correctamente ajustada debería formar una pequeña arruga en cada comisura de los labios. Asegúrate de que la cuerda sea lo bastante gruesa y suave para no hacerle daño.
- Sujeta la cuerda en los dos puntos donde coincide con las comisuras de los labios.
- Retírala sin soltar esos puntos y colócala junto a una cinta métrica para medir la longitud.
- Añade 1 cm a la medida, dejando 0,5 cm entre cada comisura y la anilla del filete. Así obtendrás la talla de embocadura necesaria.
Sin embargo, hay diferencias importantes según el tipo de embocadura.
Los filetes de anillas sueltas deben dejar aproximadamente entre 0,5 y 1 cm de espacio entre la comisura de los labios y la anilla a cada lado. La embocadura no debe quedar demasiado estrecha, ya que las anillas giratorias podrían pellizcar las comisuras.
Las embocaduras con laterales fijos, que incluyen la mayoría de los demás diseños, deben quedar más próximas a las comisuras de los labios. Un espacio de aproximadamente 0,5 cm debería resultar cómodo para el caballo.
Al elegir las embocaduras para una cabezada de doble rienda con filete y bocado, presta atención a la forma de la mandíbula de tu caballo.
La mandíbula de todos los caballos se estrecha hacia la nariz, pero en algunos este estrechamiento es más pronunciado. Por eso, el bocado, que se coloca por debajo del filete, puede necesitar entre 0,5 y 1 cm menos de longitud que este.
Embocaduras de una o dos articulaciones: ¿cuál elegir?
Cuando se aplica tensión a las riendas, una embocadura de una sola articulación ejerce presión sobre las barras de la mandíbula, los bordes de la lengua y, si la tensión es fuerte, el paladar. Esta acción de compresión puede causar bastante dolor. Por eso, contrariamente a lo que suele creerse, las embocaduras de una articulación no son necesariamente suaves y resultan poco adecuadas para muchos caballos. Tampoco son especialmente apropiadas para jinetes inexpertos o con manos bruscas.
Es importante tener en cuenta tanto la compresión de la mandíbula como la presión sobre el paladar. Si el jinete da tirones o tira con fuerza de las riendas, la articulación puede presionar intensamente el paladar del caballo y provocar lesiones importantes.
Las embocaduras convencionales de una articulación presentan una particularidad de fabricación: una de sus dos mitades es más larga que la otra. Esto puede generar una presión mayor sobre un lado de la mandíbula. Algunos jinetes aprovechan este efecto para conseguir más control sobre un caballo que se resiste al contacto con una de las riendas.
Sin embargo, aunque este recurso pueda ayudar a controlar el síntoma, no resuelve el problema de fondo. La resistencia a una de las riendas suele estar relacionada con asimetrías o falta de rectitud del caballo y debe abordarse mediante ejercicios adecuados de enderezamiento.
Una embocadura de dos articulaciones distribuye la presión de las riendas de forma más uniforme sobre una superficie mayor de la lengua, sin ejercer la misma presión directa sobre el sensible paladar. Conviene entender que una pieza central gruesa puede ejercer bastante presión sobre la lengua y, si la embocadura es demasiado gruesa, también sobre el paladar. Una pieza central inclinada hacia delante unos 45 grados suele apoyarse de forma más cómoda sobre la lengua del caballo.
Embocaduras de una sola pieza tipo Mullen
Una embocadura tipo Mullen tiene un cañón de una sola pieza, sin articulaciones. Los cañones rectos y rígidos distribuyen la presión uniformemente sobre la lengua. En comparación con las embocaduras articuladas, concentran menos presión sobre los bordes de la lengua y las barras de la mandíbula. Cuanto mayor es la tensión de las riendas, mayor es la presión sobre la lengua y la mandíbula inferior.
A diferencia de las embocaduras que también ejercen presión sobre la nuca mediante un efecto de palanca, como el Pelham, una embocadura de una sola pieza puede utilizarse con caballos que tienden a evitar el contacto quedándose detrás de la mano o apoyándose demasiado en ella.
El cañón de una sola pieza también puede ser flexible. Estas embocaduras se fabrican con goma firme o incorporan una sección de goma flexible. Al aplicar tensión a las riendas, la presión se reparte sobre la lengua, aunque aumenta hacia sus bordes. Los caballos que no se sienten cómodos con embocaduras articuladas suelen aceptar bien los cañones flexibles de una sola pieza.
Embocaduras de una sola pieza con desveno
En comparación con un cañón recto tipo Mullen, una embocadura con desveno reduce la presión sobre la lengua y transfiere una mayor parte a las barras de la mandíbula. A diferencia de las embocaduras articuladas, distribuye la presión sobre una superficie más amplia de las barras, en lugar de concentrarla cerca de sus bordes. El desveno puede ser alto o bajo.
Cuanto más alto sea el desveno, mayor será su capacidad de ejercer presión sobre el paladar. Un desveno bajo normalmente no produce este tipo de presión.
¿Qué material elegir para la embocadura de tu caballo?
Embocaduras de aleaciones metálicas
Cabezada barroca de cuero hecha a medida Lazypony
Las principales ventajas de las aleaciones metálicas son su resistencia y su larga vida útil. Existen diferencias funcionales importantes entre los distintos metales utilizados para fabricar embocaduras.
Las aleaciones de cobre, por ejemplo, son muy populares. El cobre se considera un material adecuado porque su oxidación natural produce un sabor ligeramente dulce y anima al caballo a masticar la embocadura. Como el cobre puro es relativamente blando, normalmente se combina con otros metales.
Las aleaciones de cobre y aluminio son especialmente resistentes. El aluminio refuerza el cobre, pero también impide en gran medida su oxidación natural. Por tanto, las aleaciones de cobre económicas no necesariamente tienen un efecto significativo sobre la salivación. Además, no a todos los caballos les gusta el sabor del cobre: la forma de saber si el tuyo lo acepta es probarlo y observar su respuesta.
Embocaduras de acero inoxidable
El acero inoxidable tiene un sabor neutro y no posee propiedades que estimulen activamente la salivación. Si a tu caballo no le gusta el sabor del cobre, puede ser una buena alternativa.
Las embocaduras de acero inoxidable son muy resistentes y duraderas. También suelen ser más económicas que los modelos equivalentes fabricados con aleaciones de cobre. El precio es otro factor que conviene considerar al elegir una embocadura: es importante ser realista sobre el presupuesto que puedes asumir cómodamente.
Embocaduras de goma y plástico
En comparación con las metálicas, las embocaduras de plástico y goma son más blandas. Normalmente contienen un núcleo metálico que evita que el caballo las rompa o las dañe al morderlas. Otra ventaja es que resultan más cómodas para los caballos cuando las temperaturas están por debajo de cero. No a todos los caballos les gusta el sabor de la goma, pero las embocaduras de plástico blando y flexible suelen tener buena aceptación.
Elegir la embocadura adecuada no siempre es sencillo. Lo más probable es que necesites probar varias opciones antes de encontrar la que mejor se adapte a tu caballo. Combinar una embocadura y una cabezada correctamente ajustadas ayudará a mantener su comodidad, cuidar su salud y favorecer una vida de trabajo larga y saludable.
Y para encontrar una cabezada con el diseño y el ajuste adecuados para tu caballo, descubre nuestras cabezadas a medida, fabricadas artesanalmente por encargo en el taller de guarnicionería Lazypony Saddlery Workshop.